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miércoles, 8 de junio de 2011

Liceo de Cámara 2011-2012



El Liceo de Cámara de la Fundación CajaMadrid presentó su temporada 2011-2012. La serie de conciertos del Liceo es la manifestación camerística más importante de la ciudad y, en el próximo curso, cumple su vigésima edición. Si no me equivoco, es la sexta temporada programada por Luis Gago.

En el mundillo musical español, Luis Gago es un personaje singular. Todos los que le han tratado, se hacen lenguas de sus conocimientos musicales. Pero, en este caso, la alabanza de sus amigos es innecesaria. Por sus obras le conocemos.

El programador ha renovado el Liceo en argumentos y en nombres. La media de edad de los artistas que participan en la próxima temporada deberá andar por la treintena. Es mérito de Gago haber familiarizado al público madrileño con las nuevas generaciones de intérpretes, apostando valientemente por ellos.

Si un nombre no te suena, confía en el programador. Pocas veces –alguna ha habido-, se equivoca.

En los argumentos del ciclo, Gago ha aportado una singular exigencia intelectual. Los conciertos dibujan una narración, una historia que se apoya en el ambicioso libro-programa de mano. Aunque llegue a añorar las notas al programa de toda la vida -un género literario en sí-, los volúmenes de Juan José Carreras y Miguel Ángel Marín forman parte ya de mi biblioteca musical predilecta.




Para el curso 2011-2012, el Liceo ha preparado dieciocho conciertos agrupados bajo el título Opus Ultimum. Durante las sesiones, se repasará la producción final de los grandes clásicos del género: Beethoven, Shostakovich, Schubert, Brahms, Bartók, Haydn, Bach… Los intérpretes, tremendamente atractivos. La nómina de los cuartetos de cuerda incluye al Quiroga, Hagen, Arcanto, Tokio, Ebène, Belcea, Pavel Haas y Meta4. Solistas, también de campanillas.

Como en otras ocasiones, no me quedo tranquilo sin señalar algunos aspectos que echo en falta: no hay repertorio español (bravo, por traer al Cuarteto Quiroga), no hay repertorio contemporáneo, no están las agrupaciones con piano.

Otro asunto relacionado con la entrada anterior. Tengo en mis manos el programa impreso del ciclo, lo he visto publicado en revista musicales ¡y todavía no aparece en la página web de la Fundación! Supongo que, dentro de unos días, aparecerá por aquí:

http://www.fundacioncajamadrid.es/Fundacion/Comunes/fun_cruce/0,0,72003,00.html

Más allá de estas objeciones, el menú es magnífico. Quizás algo crepuscular. Temo que los abonados acaben el curso un poco mohínos. Desde esta humilde tribuna, hago votos para que la siguiente temporada sea más alegre: una celebración de la vida, un canto camerístico –también los hay, bien lo sabe el programador- al renacimiento y la plenitud.

domingo, 21 de febrero de 2010

Escenas matritenses (reloaded)

Desde el remoto 30 de noviembre, no anoto en esta sección del blog mi crónica de conciertos. Sigo yendo regularmente a actuaciones en directo (confieso que, cuando llevo tiempo sin ir, siento cierta ansiedad) y la acumulación de conciertos sin comentar, desde entonces, debe ser más que notable. Digo "debe" porque, afortunadamente, no guardo constancia escrita de los mismos y mi flaca memoria ha ido limpiándose de todo aquello que no me ha impresionado especialmente. Por retomar la costumbre, escribo lo que recuerdo de lo que recuerdo.


El Liceo de Cámara, el buque insignia del camerismo madrileño, surca una temporada algo gris. Fui al segundo bloque de la anodina integral Beethoven del Cuarteto Takács y me sigo preguntando la razón de esta sinrazón. Fui a uno de los recitales de sonatas Seiler/ Bezuidenhout; poco... Me levantó naturalmente el ánimo Kavakos & Friends, particularmente en el extraordinario sexteto de Schulhoff (los de Dvórak y Tchaikovsky son obras, a mi juicio, de menor sustancia). La perla del ciclo vino con el Cuarteto Arcanto y Jörg Widmann: destaco la sobrecogedora interpretación del cuarteto op. 80 de Mendelssohn y la música que pudimos escuchar del compositor/ clarinetista (aquella noche tuve que reconocerlo: ¡es mi compositor preferido!; en la foto retratado en el desierto de Dubai [antes de la quiebra]).


En la Fundación Juan March tuve la ocasión de escuchar al Cuarteto Quiroga. El programa era exigentísimo -Webern, Berg y Schoenberg- estética y técnicamente; el resultado excelente, de gran concentración e intensidad. Para reflexionar la huida de parte del público tras las primeras atonalidades. Tras traer al Casals, la Fundación vuelve a demostrar su compromiso nuevo con la excelencia interpretativa que produce nuestro país. Un lujo... y gratis.

El miércoles pasado, integral rara de cuartetos de Sotelo en Musicadhoy. El catálogo del compositor tenía tres cuartetos a los que iba a añadirse, precisamente en aquella velada, un cuarto. A mi entender, un cuarteto de cuerdas es una obra para dos violines, viola y violonchelo. Un cuarteto de cuerdas con más cosas puede ser un quinteto, sexteto o incluso una orquesta sinfónica. Obviamente conozco los precedentes de Schoenberg o Ginastera quienes añaden una voz a obras que siguen computando como cuartetos en sus catálogos. Sin embargo, para mí, cuarteto de cuerda + guitarra = quinteto y cuarteto de cuerda + guitarra + cantaor = sexteto. Soy así de simple.


En cualquier caso, los Diotima tocaron el cuarteto nº 1, el "cuarteto" (versión para cantaor y cuarteto de un original para cuerdas solas) nº 2, el cuarteto nº 3 y -estrenaron- el "cuarteto" (cantaor, guitarra y cuarteto) nº 4 de Mauricio Sotelo. Del nº 3 iban a estrenar una versión con guitarra pero no les debió dar tiempo a tanta primicia.
Debo confesar que me lo pasé muy bien en el concierto pero salí con un montón de dudas. Sotelo busca unir la música académica contemporánea con el flamenco. La dificultad de la coyunda no sólo se encuentra en cuestiones técnicas sino que va mucho más lejos: el concepto mismo de música, de autor, de obra... son tan radicalmente diferentes en ambas tradiciones que una comunicación profunda de experiencias resulta complicada. ¿A qué nivel los músicos flamencos -los estupendos Cañizares y Arcángel- pueden entenderse con el Diotima (y viceversa)? ¿Qué papel juega el compositor en todo esto? En el fondo, las dificultades de Sotelo son las eternas del folklorismo. Cambien el modernismo académico de Sotelo por la Schola Cantorum y verán que, de Sotelo a Turina, no va tanto trecho. En cualquier caso, el compositor madrileño debe interesarnos y mucho. Veremos por dónde tira cuando supere esta fórmula.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Escenas matritenses (16 octubre/ 30 noviembre) [2/2]

La interpretación integral de los cuartetos de cuerda de Beethoven es el acontecimiento camerístico más relevante que pueda darse, una liturgia que se celebra intermitentemente en la ciudad desde 1902. En esta temporada, el ciclo más prestigioso de la capital –el Liceo de Cámara de la Fundación CajaMadrid- incluye la interpretación de las diecisiete obras beethovenianas. De entrada, como hemos dicho, un acontecimiento.
Se tomó la decisión de encargar a un solo cuarteto –el Takács- la lectura de todas las partituras. Apostar todo el capital a una carta no deja de tener sus peligros. Tras los dos primeros conciertos de la serie, ponemos seriamente en duda la elección. Las versiones escuchadas –dentro de la solvencia de un cuarteto profesional- resultaron desenfocadas: un paisaje en el que se reconocen los elementos pero al que le falta nitidez, cubierto por un velo gris e impreciso. No me emocionó en ningún momento; ni me sorprendió. Las opiniones de aficionados a los que respeto eran de mi mismo parecer.
En cualquier caso, habrá que seguir escuchando –me pareció verles mejor el segundo día- y tener presente que, como en los sacramentos, el beneficio está mas allá de la santidad del sacerdote.



El martes 24 de octubre me pasé por el Auditorio de la Escuela Reina Sofía para asistir a uno de los Conciertos Da Camera que organiza el Instituto Internacional de Música de Cámara de Madrid (¡qué nombre más largo!). No pasaba por la Escuela desde el final del curso pasado: han cambiado el sistema de acceso –ahora hay un torno muy de metro- y el público es numerosísimo –sigue siendo gratuito. La velada de grupos con piano, un placer. Excelente nivel. Me quedé con ganas de escuchar más de todos, especialmente del Trío Concordiae que hizo un Haydn lleno de sal.

De todo este periplo desigual de concierto, acabamos con lo que más me gustó: Cuarteto Casals en la Fundación Juan March. En la primera parte, dos cuartetos del opus 33 de Haydn: desde la primera nota, me tuvieron al borde del asiento. ¡Qué intensidad! ¡Qué intención! ¡Qué fantasía! Nunca me había gustado tanto Abel Tomàs como primarius. Deslumbrante.



En la segunda parte: k. 387 de Mozart. Como los grandísimos artistas, después del puro goce, me llevaron a reflexionar. Una versión cuidada, muy original, contrastante con lo que lleva ya años rebotando en mi cabeza: ¿un Mozart del futuro mirando al pasado? Apasionante.
Lo más extraordinario fue el milagro acústico: el Cuarteto Casals hizo “sonar” el salón de actos de la Fundación. En alguna ocasión, hice votos por alguna reforma de la acústica de la sala. Retiro lo dicho. Ahórrense esa partida presupuestaria: traigan siempre grupos así.

jueves, 14 de mayo de 2009

Liceo de cámara 2009-2010

El Liceo de Cámara de la Fundación Caja Madrid ha repartido los folletos con la programación del año que viene. Para el descolocado diremos que el Liceo es el ciclo de música de cámara más importante de Madrid: veinte conciertos al año por los que pasan los mejores intérpretes con los repertorios canónicos. El curso 2009-2010 cumplirá su décimo octava edición teniendo como argumento fundamental y lema (casi un slogan político) "Ludwig van Beethoven. Libertad y progreso".





El plato fuerte vendrá con la integral de cuartetos de cuerda del compositor por el Takács. También habrá integral de sus sonatas para violín (Müllejans/Bezuidenhout y Ibragimova/Tiberghien) y para chelo (Hecker/ Helmchen). Además de Beethoven dos conciertos dedicados a Szymanowski (Meta4/Komsi/Sigfirdsson), otro par del Tokio por su cuarenta aniversario, los Capuçon, Kavakos -abundantemente acompañado-, Arcanto con Widmann y poco más. Como vemos, género más o menos renovado y, en principio, de buena calidad.


En las últimas temporadas se ha dejado ver en las programaciones del ciclo la mano de su actual director, Luis Gago: ambición intelectual en la elección de los repertorios, cuidado a las notas a programa (para guardar cuidadosamente en la biblioteca), renovación generacional de los artistas, inclusión normalizada de la música actual (aunque en esta ocasión parece que la música de hoy ha remitido un tanto, esperemos que de manera coyuntural)... Creo que el balance es muy positivo.


Sin embargo, en todos estos años, hay una objeción muy grande que la temporada anunciada lleva a su máxima expresión: en el curso 2009-2010 se da la espalda de manera rotunda a la música española. No hay invitado ningún intérprete de nuestro país y, excepto la obra de encargo, no hay más compositores españoles programados.





Olvidar a los intérpretes de aquí es nuevo; no atender el repertorio propio es ya tradición. Hace algunos años, me entretuve en repasar las programaciones del Liceo, buscando qué repertorio español había aparecido. Completo y publico porque es muy ilustrativo (la relación deja fuera obras de encargo/estreno por no mezclar churras con merinas):


Ciclo I 1992-1993

CERO

Ciclo II 1993-1994

CERO

Ciclo III 1994-1995

Boccherini: Tríos op. 14 núm. 1 y 2

Ciclo IV 1995-1996

Falla: Concerto

Ciclo V 1996-1997

Boccherini: Trío op. 34 núm. 2

Ciclo VI 1997-1998

CERO

Ciclo VII 1998-1999

CERO

Ciclo VIII 1999-2000

CERO

Ciclo IX 2000-2001

Boccherini: Quinteto op. 28 núm. 2

Ciclo X 2001-2002

C. Halffter: Cuarteto III (1978); García Abril: Cuarteto de Agrippa (1994)

Ciclo XI 2002-2003

Integral Cuartetos Arriaga

Ciclo XII 2003-2004

Martín y Soler: Octeto de viento op. 103

Ciclo XIII 2004-2005

Arriaga: Cuarteto núm. 1; Turina: Cuarteto con piano op. 67; Granados: Quinteto con piano; Boccherini: Quinteto con guitarra op. 40 núm. 2




Ciclo XIV 2005-2006
CERO

Ciclo XV 2006-2007

CERO

Ciclo XVI 2007-2008

CERO

Ciclo XVII 2008-2009
Boccherini cuarteto op. 40 nº 3; op. 32 nº 5

Ciclo XVIII 2009-2010

CERO


Ya ven. Excepto las visitas de Boccherini y Arriaga, el resto es nada: Turina y C. Halffter apenas existen; se olvidan totalmente las contribuciones camerísticas de Chapí, Bretón, del Campo, Guridi, Remacha, Bautista, Toldrá, Montsalvatge...





El Liceo no quiere recordar que es heredero y responsable de casi ciento cincuenta años de actividad camerística en Madrid y que esa historia debería singularizarle respecto a ciclos de otras ciudades europeas. Dicho abiertamente, no creo que el ciclo cumpla su función cultural si, además de familiarizar al público con el repertorio internacional en las mejores interpretaciones, no trabaja para conservar y actualizar la riqueza patrimonial que, por ser el ciclo de música de cámara de Madrid, posee.


Seguro que yo soy muy raro pero, sin ánimo de ofender a nadie, a mí esto me acaba sonando a cosmopolitismo provinciano.